Presentación


De acuerdo a la convocatoria previa, este segundo número del volumen 37 del Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, correspondiente al segundo semestre de 2010, no cuenta con un tema central de dossier. A pesar de ello, hay notorias continuidades, tanto temáticas como temporales y espaciales.

De esta forma, en nuestra primera sección, publicamos cinco artículos sobre la historia de Colombia, tres de ellos se enfocan en su capital y otros dos en la región antioqueña. En el primero, Nicolás Alejandro González hace un análisis de las políticas imperiales de la tardía Colonia para regular el ocio que terminan sospechando de los pobres. Desde esa perspectiva, con toques de discursividad, nos ofrece una imagen de Santafé (de Bogotá), entre 1750 y 1808, como una ciudad "peligrosa".

Siguen dos artículos sobre finanzas de la capital del virreinato de la Nueva Granada y de la República de (Gran) Colombia. En primera instancia, Edwin Alexander Muñoz vuelve sobre un tema ya abordado en esta revista, las Cajas Reales, pero en este caso estudia la de Santafé entre 1808 y 1815, acudiendo a fuentes poco conocidas de contabilidad de la misma Caja. Así nos muestra el funcionamiento de las finanzas del Virreinato, que tenían en Santafé su principal centro, hasta el advenimiento de las guerras de independencia, que agudizaron la crisis fiscal de la naciente república.

En seguida, José Joaquín Pinto retoma las finanzas de la misma ciudad, pero ahora en el primer periodo de formación de la nación colombiana: 1819-1830. La crisis económica ya observada en el anterior artículo se agudiza en estos años de descentralización administrativa, pues, además, Santafé no recibe mayor inversión de recursos para sus actividades productivas.

Con el artículo de Juan Guillermo Zapata, nos movemos a otra zona central en la historia colombiana, Antioquia. Su enfoque es la política regional entre 1848 y 1854 y estudia el lenguaje de los flamantes partidos políticos liberal y conservador en la región en torno a la conveniencia del voto universal o del papel de la religión en la construcción del nuevo orden institucional.

Por último, en esta primera sección, David Barrios, investigador colombiano radicado en Canadá, mira nuevamente a la Antioquia de mediados del siglo XIX. Pero esta vez lo hace desde las Guardias Nacionales, a las que estudia tanto en su vida cotidiana policiva-militar como en sus pretensiones de controlar social y moralmente la región.

En la sección sobre América Latina, contamos con dos contribuciones sobre temas dispares, pero que dan cuenta de la complejidad de su historia. El primer artículo es del historiador venezolano Luis Alberto Ramírez y versa sobre las finanzas de la Iglesia católica en la hermana república durante el siglo XIX. El autor destaca el poder rentístico del clero y sus pugnas con los gobiernos civiles, que resultan en la crisis financiera eclesiástica de las últimas décadas de esa centuria.

Por su parte, la investigadora argentina Andrea Ivanna Gigena nos ofrece, desde un enfoque discursivo, la historia reciente de una comunidad indígena guaraní en la provincia de Salta. Cuando la comunidad de la Estación El Tabacal recupera transitoriamente sus tierras ancestrales, sufre una modificación en sus identidades o, según la autora, en sus subjetividades, debido a las nuevas demandas que plantean la comunidad y los horizontes de lucha en los que se enmarca.

Finalmente, en la sección dedicada a debates teóricos, Janeth Aldana, desde una perspectiva interdisciplinaria, estudia las relaciones entre el arte y la política, bien como propaganda oficial, o bien como resistencia subalterna. Para ello, acude a ejemplos de recientes movimientos artísticos latinoamericanos.

Según es tradición en el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, incluimos reseñas y notas bibliográficas de libros históricos e historiográficos recientemente publicados, algunos de ellos enviados por los autores o las editoriales. Esperamos que este flujo de información continúe para el bien de los lectores. También presentamos el obituario de David Bushnell, colombianista norteamericano recientemente fallecido.

Y hablando de lectores, les tenemos buenas noticias, pues hemos sido incorporados a nuevos índices internacionales como Fuente Académica (EBSCO) y la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc). Con esta inclusión, además de la que teníamos en índices como Hispanic American Periodical Index (HAPI) e Historical Abstracts y América: History and Life, creemos dar un paso definitivo en el proceso clasificación en el sistema de Publindex de Colciencias. Cuando estaba en imprenta este número, recibimos la noticia de que habíamos sido ascendidos a categoría b. Aunque es un buen logro, continuaremos en el empeño de lograr la reclasificación, objetivo acorde con la trayectoria y la calidad de la revista.

Para finalizar, informamos que el comité editorial ha decidido que el siguiente número (primero del volumen 38) será nuevamente de tema libre, pues esperamos contar con un dossier para el segundo semestre de 2011 sobre el impacto de la Guerra Civil Española en América Latina y en algunos países europeos. Convocamos desde ya a los investigadores sociales e historiadores para que envíen sus contribuciones a esos números, en los que esperamos consolidar el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, la revista universitaria de historia más antigua del país y que en 2013 cumplirá 50 años de existencia.


MAURICIO ARCHILA NEIRA
DIRECTOR Y EDITOR
Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura